NO CRITIQUES SI NO APORTAS.

A diario escuchamos y leemos como muchas personas andan por la vida colocándole etiquetas de índole negativo a lo que hoy es Bulnes, pensando, que es una ciudad amarga, que es muy aburrida, que no entrega alegría, sintiéndose por lo general inconformes con todo lo que tenemos, y a eso, le sumamos que  siempre buscan lo negativo, una fórmula precisa para concentrarnos en lo oscuro, esa oscuridad que no nos deja mirar más allá de nuestras narices, que nos contagia y se multiplica entre nuestros vecinos.

Vivir en una ciudad como Bulnes, no es un privilegio de cualquiera, es un  REGALO, que cada una de nuestras vidas nos da,  ése que nos permitirá despertar cada día con infinitos sueños, esos que nos permiten tener personas cerca a quienes amar, esos sueños que nos darán la oportunidad de luchar, de aprender, a levantarnos cada día, que no importa que sean pocos los privilegios, pero de lo poco bueno. 

Si reconoce que en muchas materias a nuestra comuna le falta por crecer y desarrollarse como uno quisiera, pero ahí esta la ventana, que uno mismo cierra, preocupándose sólo de lo negativo, es por eso, que mientras estemos acá en la tierra, nunca será tarde para nada, 

¿Cuántas anécdotas hemos vivido en nuestra hermosa ciudad?, ¿esos jóvenes enamorados en sus más tiernas edades?, o también ¿aquellos que ya nos llevan un largo camino recorrido?, estas son algunas de las preguntas que uno tiene que hacerse cada día, es por eso que yo invito a cada uno de ustedes, a no más celebrar lo negativo, sino al contrario, resaltar lo positivo y juntar nuestras ideas para hacer crecer en armonía nuestra comunidad, no más disputas entre nosotros, no más discordia entre vecinos, no más malas palabras entre bulnenses, no más malas miradas entre nuestros dirigentes, no más malos comentarios en redes sociales, los invito a que nos desliguemos de las limitaciones, sumemos ideas, proyectos para hacer crecer esta ciudad, no estemos pendientes de lo que fue un día, sino más bien, luchemos por vivir lo que queramos vivir, y en especial tratemos de fijar la mirada en el camino del futuro, porque si sabemos para dónde vamos, más fácil es llegar.  

Pero perdemos los detalles más importante, por sólo concentrarnos en la meta, y eso nos dejará un vacío que ya no podremos llenar, porque quizás lleguemos a la meta, pero allí nos daremos cuenta de que lo importante no era llegar allí, sino todo lo que vivimos para ubicarnos en ese punto. 

Si no logramos apreciar ese detalle con facilidad, probablemente nos gastemos gran parte de nuestras vidas escuchando críticas y desconformismo de aquellos, que un día tuvieron el regalo de vivir aquí y que por estas mismas malas prácticas tuvieron que partir a buscar un nuevo horizonte, con sus aspiraciones melladas por falta de compromiso de nuestras antiguas generaciones, que lamentablemente hipotecaron su futuro por estar pendientes de lo negativo y no de lo más importante.  Con trabajo y esfuerzo tal vez en un futuro notemos que todo lo que queríamos para esta ciudad siempre estuvo allí en nosotros, sólo era cuestión de entregar, de manifestar nuestros sueños.

No juzgues a la que fue tu ciudad un día, no trates ni siquiera de entender qué pasó,  de entender en qué momento perdimos esa esencia de lo que un día fuimos y que hoy duerme. No te desgastes en discusiones estériles, en tener razón, en guardar rencor, en criticar todo, porque ello roba tu energía vital, que es la que motiva tus sueños e ideas, piensa en cómo aportar proyectos para mejorar lo que tu ciudad tubo en antaño, abraza y disfruta lo que aún queda de este Bulnes.

En este momento te invito a cerrar tus ojos, haz una inhalación profunda, sonríe, y agradece aquella vida que un día tuviste y la posibilidad de estar aquí y ahora. Cada vez que te haga falta, que dudes, que recrimines, que pierdas el control, repite ese simple ejercicio, dar gracias por lo vivido, eso nos conecta con la energía más pura que todos contenemos y nos contiene a todos.


Para el Examinador.cl
Sergio Rubén Aguilar

MI PRIMERA COLUMNA ES PARA PENSAR...

Hoy más que buscar un tema y desarrollarlo, converse con una hija de esta tierra, que por circunstancias del destino, tiene la gran responsabilidad de cuidar a su mamá, persona de Bulnes, dedicada a su casa y a los suyos durante toda su vida. 

Ya entrando en edad avanzada, los doctores encontraron que su condición ha cambiado mucho, declarando una enfermedad que no avisa, al contrario llega para quedarse y quedarse hasta el final, si estamos hablando del muy poco conocido por nuestros vecinos, “El Alzheimer”, viendo en su diario vivir, las innumerables situaciones, la impotencia de sus seres queridos, sentir que  no pueden hacer nada para que se mejore, ya que esta enfermedad no tiene cura, un calvario que día a día el común de los habitantes de Bulnes no conoce, ya que esto pasa entre las cuatro paredes de su hogar.

Lo trágico y complicado que esta enfermedad, es que no sólo ataca al enfermo, sino al contrario, también de rebote deteriora a la familia, al cuidador, al ser querido, complicando el estado emocional y psicológico del núcleo familiar.

Más que una historia de vida, Erika nos ilustra y nos llama a conocer más sobre este mal, que esta silencioso en nuestros adultos mayores, y es por ello que hoy título esta columna: 

“¿CUÁNTO  SABE  BULNES  DEL  ALZHEIMER?”
El Alzheimer,  es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal del envejecimiento.

El Alzheimer es la forma más común de la demencia. Demencia es un término general para describir la pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan severa que interfiere con la vida cotidiana del individuo.

El Alzheimer comienza lentamente: Primero afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas con el mal pueden tener dificultades para recordar cosas que ocurrieron en forma reciente o los nombres de personas que conocen. Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, que causa más problemas de memoria que los normales en personas de la misma edad. Muchos, pero no toda la gente con deterioro cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.

Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran. Las personas pueden no reconocer a sus familiares. Pueden tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados.

La esperanza en la vida es todo, pero ¿cómo podemos entender el  término “ESPERANZA”? ante una enfermedad tan cruel, como lo es el Alzheimer, ¿cómo se puede tener esperanza, cuando se sabe lo que le depara a tu ser querido es  vivir con Alzheimer? ¿Qué esperanza se puede tener cuando esta enfermedad está aniquilando la esencia de tu ser querido?

LA ESPERANZA, en la vida es todo!!!...
Esperanza de que algún día dejaremos atrás el Alzheimer. De que en un futuro, podamos terminar con esta terrible epidemia, que no sólo azota al mundo en general, sino también aquí en chile, aquí en nuestra comuna, nuestro querido Bulnes, a nuestros grandes tesoros, nuestros adultos mayores, y aquellos casos de personas jóvenes que se ven atacados por esta enfermedad.

Cuando nuestra sociedad genere un cambio de consciencia ante el Alzheimer, entonces estaremos preparados para generar instancias de apoyo para nuestros enfermos y sin dejar afuera a sus cuidadores, quienes cumplen un rol fundamental en lo que respecta la enfermedad.

¿Qué será del futuro, sin esperanza?, ¿es acaso la desesperanza el camino para buscar una solución al problema?...  pues no. Alimentémonos de todos aquellos instantes que pasan, que hacen que valga la pena vivir y seguir adelante.

La vida puede ser muy injusta en gran cantidad de coyunturas, pero también es hermosa, aleccionadora y rica en un millón de matices que nos muestran la grandeza y el milagro de estar aquí.

Sólo los momentos duros que se presentan en la senda de la vida, son los que más nos enseñan a entregar lo mejor de nosotros mismos, como individuos y como colectivo humano que conformamos.

Esperanza es vida, es amor, es futuro, es realización, es una parte de la esencia de quienes somos, es existir y creer ciegamente en que todo irá bien y que seremos lo suficientemente fuertes para sobrevivir cualquier adversidad que nos entregue el destino. Sin esperanza, sin amor, sin luz, estaremos destinados a la aniquilación y al olvido. Se puede vislumbrar un nuevo mundo, un nuevo cielo, pero para eso, todos podemos crear y alcanzar ese sueño.

Un nuevo amanecer es posible, no sólo para aquellos que han llegado al final del camino conviviendo con el Alzheimer. Hoy debemos, como sociedad, comenzar  a luchar desde la luz y la esperanza, para ir en apoyo de la persona que sufre de Alzheimer, también ir en apoyo de su cuidador, que pasa a ser una víctima colateral sabiendo que no será fácil, pero generando voluntad de cambios en la sociedad lograremos conseguir ayudar a que ese camino sea más llevadero para los que están hoy conviviendo con la enfermedad, y así preparar el camino de los cuidadores que vendrán en el futuro.

Finalmente es nuestro deber recordar por ellos, hoy son ellos, pero mañana podría ser cualquiera de nosotros los que estemos en ese lugar sin importar la clase social, si somos importantes o insignificantes, inteligentes o no, el alzheimer, como el cáncer o cualquier otra enfermedad, no entiende los estratos sociales o culturales, ataca y acaba con cualquiera que se cruce en su camino. No lo permitamos, hoy es el día perfecto para comenzar a emerger de la oscuridad y hacernos escuchar, podemos ver la luz al final del túnel si viajamos hacia ella.
(Inspirado por Erika Abelló Valderrama, hija y cuidadora.)

Para El Examinador.cl
Sergio Rubén Aguilar Cid