MI PRIMERA COLUMNA ES PARA PENSAR...

Hoy más que buscar un tema y desarrollarlo, converse con una hija de esta tierra, que por circunstancias del destino, tiene la gran responsabilidad de cuidar a su mamá, persona de Bulnes, dedicada a su casa y a los suyos durante toda su vida. 

Ya entrando en edad avanzada, los doctores encontraron que su condición ha cambiado mucho, declarando una enfermedad que no avisa, al contrario llega para quedarse y quedarse hasta el final, si estamos hablando del muy poco conocido por nuestros vecinos, “El Alzheimer”, viendo en su diario vivir, las innumerables situaciones, la impotencia de sus seres queridos, sentir que  no pueden hacer nada para que se mejore, ya que esta enfermedad no tiene cura, un calvario que día a día el común de los habitantes de Bulnes no conoce, ya que esto pasa entre las cuatro paredes de su hogar.

Lo trágico y complicado que esta enfermedad, es que no sólo ataca al enfermo, sino al contrario, también de rebote deteriora a la familia, al cuidador, al ser querido, complicando el estado emocional y psicológico del núcleo familiar.

Más que una historia de vida, Erika nos ilustra y nos llama a conocer más sobre este mal, que esta silencioso en nuestros adultos mayores, y es por ello que hoy título esta columna: 

“¿CUÁNTO  SABE  BULNES  DEL  ALZHEIMER?”
El Alzheimer,  es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal del envejecimiento.

El Alzheimer es la forma más común de la demencia. Demencia es un término general para describir la pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan severa que interfiere con la vida cotidiana del individuo.

El Alzheimer comienza lentamente: Primero afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas con el mal pueden tener dificultades para recordar cosas que ocurrieron en forma reciente o los nombres de personas que conocen. Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, que causa más problemas de memoria que los normales en personas de la misma edad. Muchos, pero no toda la gente con deterioro cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.

Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran. Las personas pueden no reconocer a sus familiares. Pueden tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados.

La esperanza en la vida es todo, pero ¿cómo podemos entender el  término “ESPERANZA”? ante una enfermedad tan cruel, como lo es el Alzheimer, ¿cómo se puede tener esperanza, cuando se sabe lo que le depara a tu ser querido es  vivir con Alzheimer? ¿Qué esperanza se puede tener cuando esta enfermedad está aniquilando la esencia de tu ser querido?

LA ESPERANZA, en la vida es todo!!!...
Esperanza de que algún día dejaremos atrás el Alzheimer. De que en un futuro, podamos terminar con esta terrible epidemia, que no sólo azota al mundo en general, sino también aquí en chile, aquí en nuestra comuna, nuestro querido Bulnes, a nuestros grandes tesoros, nuestros adultos mayores, y aquellos casos de personas jóvenes que se ven atacados por esta enfermedad.

Cuando nuestra sociedad genere un cambio de consciencia ante el Alzheimer, entonces estaremos preparados para generar instancias de apoyo para nuestros enfermos y sin dejar afuera a sus cuidadores, quienes cumplen un rol fundamental en lo que respecta la enfermedad.

¿Qué será del futuro, sin esperanza?, ¿es acaso la desesperanza el camino para buscar una solución al problema?...  pues no. Alimentémonos de todos aquellos instantes que pasan, que hacen que valga la pena vivir y seguir adelante.

La vida puede ser muy injusta en gran cantidad de coyunturas, pero también es hermosa, aleccionadora y rica en un millón de matices que nos muestran la grandeza y el milagro de estar aquí.

Sólo los momentos duros que se presentan en la senda de la vida, son los que más nos enseñan a entregar lo mejor de nosotros mismos, como individuos y como colectivo humano que conformamos.

Esperanza es vida, es amor, es futuro, es realización, es una parte de la esencia de quienes somos, es existir y creer ciegamente en que todo irá bien y que seremos lo suficientemente fuertes para sobrevivir cualquier adversidad que nos entregue el destino. Sin esperanza, sin amor, sin luz, estaremos destinados a la aniquilación y al olvido. Se puede vislumbrar un nuevo mundo, un nuevo cielo, pero para eso, todos podemos crear y alcanzar ese sueño.

Un nuevo amanecer es posible, no sólo para aquellos que han llegado al final del camino conviviendo con el Alzheimer. Hoy debemos, como sociedad, comenzar  a luchar desde la luz y la esperanza, para ir en apoyo de la persona que sufre de Alzheimer, también ir en apoyo de su cuidador, que pasa a ser una víctima colateral sabiendo que no será fácil, pero generando voluntad de cambios en la sociedad lograremos conseguir ayudar a que ese camino sea más llevadero para los que están hoy conviviendo con la enfermedad, y así preparar el camino de los cuidadores que vendrán en el futuro.

Finalmente es nuestro deber recordar por ellos, hoy son ellos, pero mañana podría ser cualquiera de nosotros los que estemos en ese lugar sin importar la clase social, si somos importantes o insignificantes, inteligentes o no, el alzheimer, como el cáncer o cualquier otra enfermedad, no entiende los estratos sociales o culturales, ataca y acaba con cualquiera que se cruce en su camino. No lo permitamos, hoy es el día perfecto para comenzar a emerger de la oscuridad y hacernos escuchar, podemos ver la luz al final del túnel si viajamos hacia ella.
(Inspirado por Erika Abelló Valderrama, hija y cuidadora.)

Para El Examinador.cl
Sergio Rubén Aguilar Cid